Llevo rato intentando contar con palabras, tras un mes de ausencia, apenas unos detalles de todo cuanto me ha sobrecogido y las marcas que quedan en mi cuerpo durante este breve pero intenso periodo de mi vida. Pero tras largo rato en que la tecla “del” ha sido la más usada, he preferido copiar un extracto del cuento “La cinta de Moebius” incluído en el libro “Todo el tiempo” de Mario Lebrano que deseaba conservar para el futuro. En el cuento, el protagonista que es un niño que viaja con sus padres a París, cuenta lo que le sucedió una noche en que se escapan a recorrer las calles junto con su amigo Óscar y es en esta parte del relato donde, sin darse cuenta, la cinta cambia de cara para seguir permutando hasta el fin de los días donde la nuerte y la vida juegan su batalla final.

Hacia el fondo del corredor había una escalerita de caracol que descendía; apenas sí veíamos algo. Bajamos, empujados por la curiosidad, luchando contra el miedo creciente, agarrándonos fuerte de la débil barandilla que se movía demasiado. Después de un largo descenso, nuevamente terreno liso; aparentemente un corredor con puertas a ambos lados. De una de esas puertas, a la izquierda, saleron unas manos que atraparon a Oscar, de otra puerta, a la derecha, salieron otras manos que me atraparon a mí. Me introdujeron en una pieza apenas poco más iluminada que el resto de esa ciudad tenebrosa, llevándome los brazos a la espalda y empujándome hacia un costado. Allí me soltaron, frente a un lecho que ocupaba una hermosa mujer en ropa interior. La mujer sonrió, y yo respiré hondo, comenzando a creer que comprendía y a tranquilizarme.

-Hola -dijo, con voz agradable y profunda-. Te estaba esperando- yo miré los adornos de las paredes, los cortinados, colgajos, pinturas antiguas y recargadas; la portátil con pantalla roja, el sofá atercipoelado-. Vamos -dijo-. No estés allí parado como un maniquí -volvió a sonreir-. ¿Por qué evitas mirarme? ¿No te gusto? -me fuí ruborizando y me acerqué, llamado por su mano que se movía como si tiraran de un hilo. Me hizo sentar en el borde de la cama. De su cuerpo salía un hálito caliente, un olor especial, algo que me mareaba. Me tomó de las manos-. No estés tan rígido, querido. Nadie quiere hacerte daño. Vamos, ablanda esos músculos. A ver, una sonrisa – su voz me iba tranquilizando cada vez más y realmente los músculos se me iban aflojando y aflojando, e involuntariamente me apareció una sonrisa en los labios-. Ahora está mejor -dijo. Pero de pronto me ganó una inquietud, me parecía que me estaban buscando, que alguien gritaba mi nombre-. No hagas caso -dijo ella-. Ahora estás conmigo.

Y siguió hablando, lenta y cálidamente, envolviéndome con su calor y su perfume. Su cara y su cuerpo parecían cambiar, hacerse menos densos, y a veces tomaba la forma de una niña, o de una adolescente, y de pronto volvía a ser como era; algo me estaba mareando, pero me sentía bien.

-Cuando salgas de aquí olvidarás mis palabras -dijo, mezclando esa frase entre otras, acariciantes y suavges-. Pero en realidad no saldrás nunca de aquí. Creerás salir, como en un sueño, pero estarás siempre conmigo en esta pieza, y yo estaré dentro de tí, y tú dentro de mí. Los hombres me llaman Mabel, “ma belle”, ¿Comprendes? Pero tú habrás de buscar mi nombre verdadero. Hasta el día de hoy -agregó-, eras un niño. Yo te daré el poder de la vida -bajó el cierre de mi pantalón, muy lentamente, y con una mano cálida se abrió camino hacia mi sexo. Yo sentía oleadas de sangre que me sacudían el cuerpo en breves oscilaciones, y una nueva sensación de fuerza y de poder, algo que me resultaba muy difícil de tolerar, que me desbordaba; pero ella seguía hablando, mientras me acariciaba-. Andarás muchos años por el mundo buscándome, me buscarás en cada mujer, y en cada mujer que ames estaré yo un momento; pero sólo un momento. Y estaré dentro de ti todo el tiempo, todo el tiempo, diciéndote tu nombre, empujándote contínuamente hacia la vida y hacia la muerte. No tendrás descanso. Me buscarás por el mundo como si yo estuviera en el mundo; y tú estarás aquí todo el tiempo -sus manos seguían trabajando, formaban una copa que me transmitía calor-. Este es el don que te confiero – dijo, y con un breve movimiento de su muñeca hizo saltar un chorro de semen que recogió en el hueco de la otra mano-. Mira -dijo, y mis ojos contemplaron fascinados, como al microscopio, una masa de animalitos vibrantes que se amontonaban y bullían sin cesar, como un hormiguero, como un mundo. Mi cuerpo se agitaba en espasmos y yo sentía ganas de llorar, en una mezcla de felicidad y desconcierto-. No -dijo Mabel-; no habrás de llorar ahora. Podrás llorar con este llanto sólo cuando te atrevas a pronunciar mi verdadero nombre. Yo soy tu alfa y tu omega, la Virgen, el Espíritu; soy el principio y el fin… la madre de Juan el Bautista y de Jesús el Nazareno; tu madre y la madre del mundo; soy tu hija, que aún no ha nacido, e Irma estaba en mí, y Susana también estaba en mi; te conozco desde el principio de los tiempos… -su voz se iba apagando y yo comenzaba a recuperar lentamente mi lucidez; la había visto como un árboil y como una serpiente, como una copa de piedra, como una adolescente, y siempre era igual a sí misma, y me parecía conocer su voz de siempre.

Hacia el fondo del corredor había una escalerita de caracol que descendía; apenas sí veíamos algo. Bajamos, empujados por la curiosidad, luchando contra el miedo creciente, agarrándonos fuerte de la débil barandilla que se movía demasiado. Después de un largo descenso, nuevamente terreno liso; aparentemente un corredor con puertas a ambos lados. De una de esas puertas, a la izquierda, saleron unas manos que atraparon a Oscar, de otra puerta, a la derecha, salieron otras manos que me atraparon a mí. Me introdujeron en una pieza apenas poco más iluminada que el resto de esa ciudad tenebrosa, llevándome los brazos a la espalda y empujándome hacia un costado. Allí me soltaron, frente a un lecho que ocupaba una hermosa mujer en ropa interior. La mujer sonrió, y yo respiré hondo, comenzando a creer que comprendía y a tranquilizarme.

-Hola -dijo, con voz agradable y profunda-. Te estaba esperando- yo miré los adornos de las paredes, los cortinados, colgajos, pinturas antiguas y recargadas; la portátil con pantalla roja, el sofá atercipoelado-. Vamos -dijo-. No estés allí parado como un maniquí -volvió a sonreir-. ¿Por qué evitas mirarme? ¿No te gusto? -me fuí ruborizando y me acerqué, llamado por su mano que se movía como si tiraran de un hilo. Me hizo sentar en el borde de la cama. De su cuerpo salía un hálito caliente, un olor especial, algo que me mareaba. Me tomó de las manos-. No estés tan rígido, querido. Nadie quiere hacerte daño. Vamos, ablanda esos músculos. A ver, una sonrisa – su voz me iba tranquilizando cada vez más y realmente los músculos se me iban aflojando y aflojando, e involuntariamente me apareció una sonrisa en los labios-. Ahora está mejor -dijo. Pero de pronto me ganó una inquietud, me parecía que me estaban buscando, que alguien gritaba mi nombre-. No hagas caso -dijo ella-. Ahora estás conmigo.

Y siguió hablando, lenta y cálidamente, envolviéndome con su calor y su perfume. Su cara y su cuerpo parecían cambiar, hacerse menos densos, y a veces tomaba la forma de una niña, o de una adolescente, y de pronto volvía a ser como era; algo me estaba mareando, pero me sentía bien.

-Cuando salgas de aquí olvidarás mis palabras -dijo, mezclando esa frase entre otras, acariciantes y suavges-. Pero en realidad no saldrás nunca de aquí. Creerás salir, como en un sueño, pero estarás siempre conmigo en esta pieza, y yo estaré dentro de tí, y tú dentro de mí. Los hombres me llaman Maber, “ma belle”, ¿Comprendes? Pero tú habrás de buscar mi nombre verdadero. Hasta el día de hoy -agregó-, eras un niño. Yo te daré el poder de la vida -bajó el cierre de mi pantalón, muy lentamente, y con una mano cálida se abrió camino hacia mi sexo. Yo sentía oleadas de sangre que me sacudían el cuerpo en breves oscilaciones, y una nueva sensación de fuerza y de poder, algo que me resultaba muy difícil de tolerar, que me desbordaba; pero ella seguía hablando, mientras me acariciaba-. Andarás mucos años por el mundo buscándome, me buscarás en cada mujer, y en cada mujer que ames estaré yo un momento; pero sólo un momento. Y estaré dentro de ti todo el tiempo, todo el tiempo, diciéndote tu nombre, empujándote contínuamente hacia la vida y hacia la muerte. No tendrás descanso. Me buscarás por el mundo comno si yo estuviera en el mundo; y tú estarás aquí todo el tiempo -sus manos seguían trabajando, formaban una copa que me transmitía calor-. Este es el don que te confierto – dijo, y con un breve movimiento de su muñeca hizo saltar un chorro de semen que recogió en el hueco de la otra mano-. Mira -dijo, y mis ojos contemplaron fascinados, como al microscopio, una masa de animalitos vibrantes que se amontonaban y bullían sin cesar, como un hormiguero, como un mundo. Mi cuerpo se agitaba en espasmos y yo sentía ganas de llorar, en una mezcla de felicidad y desconcierto-. No -dijo Mabel-; no habrás de llorar ahora. Podrás llorar con este llanto sólo cuando te atrevas a pronunciar mi verdadero nombre. Yo soy tu alfa y tu omega, la Virgen, el Espíritu; soy el principio y el fin… la madre de Juan el Bautista y de Jesús el Nazareno; tu madre y la madre del mundo; soy tu hija, que aún no ha nacido, e Irma estaba en mí, y Susana también estaba en mi; te conozco desde el principio de los tiempos… -su voz se iba apagando y yo comenzaba a recuperar lentamente mi lucidez; la había visto como un árboil y como una serpiente, como una copa de piedra, como una adolescente, y siempre era igual a sí misma, y me parecía conocer su voz de siempre.

Para mi difli, que se que le gustan las plantitas y así de este modo le llege un poco de primavera para contrarestar el otoño.

Talk Talk - Spirit of edenEstaba esta mañana escuchando a Sigur Rós y me han venido a la cabeza los dos discos “póstumos” de Talk Talk, “Spirit of eden” y “Laughing Stock”. Dos caras de una misma moneda y el cierre perfecto para una carrera que comenzó en el synthpop -principios de los ochenta- y que de repente escoró hacia lo que más tarde sería una influencia entre las bandas de post-rock, cuando seguramente este término ni siquiera estaba acuñado. Si afinamos un poco el oído, podemos notar ciertos cambios en la producción de “The colour of spring” (I don’t believe in you) que podían remitir a lo que sería su siguiente álbum, pero mucho había que creer en los oráculos para prever tal giro.

Cuando los directivos de EMI escucharon por primera vez “Spirit of eden” se debieron de llevar una gran sorpresa al encontrarse con un disco de tan sólo 6 temas (3 por cada cara), sin cortes y con canciones inradiables de 8 minutos de media. Y todo esto después de que el disco anterior fuese un superventas. Algo que debería haber preparado a los encorbatados para el “Kid A” de Radiohead, banda  con la que casualmente comparte sub-sello (Parlophone).

No lo puedo resistir. Estos “ataques” desde dentro me producen un dulce placer y me devuelven la fe en el género humano.

Talk Talk - Laughing Stock

Las portadas de ambos discos son otro de sus alicientes, así como la funda interior (yo los compré en su día en vinilo), aunque hay que decir que Talk Talk siempre ha cuidado sus diseños.

Si a alguien le ha erizado los pelos alguno de estos discos, puede continuar la experiencia con el disco en solitario de Mark Hollis, voz y alma de la última transformación de Talk Talk.

leyenda

La chica de la fábrica de cerillas. Aki Kaurismaki. 1990

Diálogo:

- Matarratas.
- ¿Grande o pequeño?
- Grande.
- ¿Qué efecto tiene?
- Mata.
- Bien.

David Lynch

Si alguna vez regresase mi pelo, por favor, que fuese en la forma de David Lynch

(Suena de fondo: Caetano Veloso – Incompatibilidade de Gênios)

Ayer fue mi último día de trabajo después de muchos años y mucho tiempo buscándolo.

No tengo hipoteca ni coche que pagar -espero, querido 205, que aguantes unos añitos más. Lo que te voy a echar de menos en los próximos meses, mi segunda casa-.

También voy a dejar el piso que me ha acompañado durante más de 6 años en BCN. Que ruidoso que eras cabrón! Pero sabes que no te dejo sin sentir cierto vacío al que espero pronto acostumbrarme.

A vosotros, queridos, espero que me encontréis pronto :-*

Hoy es mi primer día después de un punto y aparte. El resto del párrafo está por escribir.

Film

pd: El título no hace referencia al pecado porque si algo precisamente es un castigo es el hecho de trabajar, al menos, de la imperfecta manera en que lo tenemos asumido en nuestro querido primer mundo.

 

 

Esta tarde debí de escuchar 14 veces “Lapa” de Caetano Veloso. Es de esos temas que se me clavan profúndamente en muy poco tiempo. Me da subidón cada golpe de charles a partir de la segunda estrofa (1:52). Ahí tan escondidos, tan de sorpresa, tan a bocajarro. Y la última estrofa después del puente final (4:12)… mmMmMmMMmmm… !Que final!

Habría que verme en el coche, -el “peyot” 205 polculotelainco- con la música a toda cebolla, infectando la ciudad de, si no buena música, me reconocerán que al menos, diferente -ni DeepHouse/Minimal ni Amaral ni los Fitipaldis.-

Me decía Toñete que el segundo corte, “Sem cais“, bien lo podía haber firmado Iván Ferreiro. Así que esta noche, empieza con Pop peninsular, ese que a veces es casi tan rematadamente triste, melancólico y sin vía de escape como gran parte del cine que se hace en este país (Pedro Aguilera, Rosales, Daniel Sánchez Arevalo o Judith Colell) y sigue con canciones sin estrofa ni estribillo ni puente, o donde la estructura aparece difuminada.

Y para irnos calentitos a la cama y mañana levantarnos como privilegiados que somos con toda la responsabilidad y respeto que ello comporta, John Coltrane – A love supreme. Part 1: Acknowledgement mientras nos cepillamos los molares.

Buenas noches :-*

PeluqueríaSantPere

Volviendo la pasada semana de comer en el Joanet, nos paramos a tomar esta instantánea de una típica peluquería "paki" de Sant Pere en cuyo escaparate podemos ver la foto de Thom Yorke junto a la de Alejandro Sanz. Me pregunto si fueron elejidas por sus cortes de pelo o por sus músicas.

Llego a casa a media noche tras un duro -aún por suerte, agradable- día de trabajo.
Pongo la lavadora y hago tiempo para tender la colada.

Buenas noches y felices sueños :-)

Nick Drake – River Man
Brad Meldhau – River Man

Diario-de-un-mal-añoPensaba que no iba a escribir nada más, que me había secado. Que había sido tan sólo una ilusión pasajera el que pudiese juntar palabras para contar melodías. Y lo cierto es que entre que no me salía nada y que lo ya publicado no acababa de convencerme, ha pasado casi un mes.

Un mes en que no he encontrado apenas nuevas músicas que me emocionen. En que no he visto casi nada de cine (vivir provisionalmente en una ciudad mediana sin un solo cine en V.O.S., sin mi proyector y chupando la internet del vecino, es lo que tiene), excepto “Bianca” de un casi imberbe Moretti, que no me mató, y la soporífera “El hundimiento”, que a decir verdad, ¡No se que esperaba! Que interminable se me hizo la superproducción, la sobreactuación, los infrapersonajes y la infravacuidad.

Tan sólo he encontrado unos cuantos buenos momentos leyendo -dentro de las ya habituales recomendaciones de mi amigo Pablo- “Diario de un mal año” de Coetzee, donde recopila una serie de llamadas “Opiniones contundentes” sobre cuestiones libremente elegidas de la actualidad que vivimos y de las cuales, alguna creo que me la voy a apuntar en una chuleta para no olvidar fácilmente los argumentos presentados. Un libro donde razona, filosofa y ejemplifica con un tono impecable e incluso en un doble salto mortal, sale de sí mismo para observar, en una afilada autocrítica, su lado más mezquino a los ojos del personaje que pasa a limpio sus manuscritos y de su pareja.

AMC MercuryPero lo que realmente me ha empujado a escribir estas líneas ha sido la coincidencia en el corto espacio de tiempo (esta misma tarde) de un artículo de Slashdot.org y la recuperación de una banda que desde el primer día que la escuché sacó a relucir mi lado más débil y mortal. El artículo se titula “Depression May Provide Cognitive Advantages” (La depresión puede proporcionar ventajas cognoscitivas). Supongo que, aunque de forma casi inconsciente, al cabo de un rato dando vueltas en Spotify en busca de algo nuevo, he terminado cayendo en la tentación de escuchar una de las bandas más desgarradoras del planeta: American Music Club y en especial algunos temas de “San Francisco” como “I broke my promise” (“… that I would’t write another song about you”), “Cape Canaveral” o “The revolving door“. Aunque si alguien no conoce a este grupo, recomiendo encarecidamente la escucha de “Mercury” donde Mark Eitzel, Vudi, Pearson y compañía crean uno de los discos más depresivamente hermosos que yo haya devorado. Hace casualmente un año en que, en una de esas noches tontas de finales de verano que bajas a ver qué hacen los vecinos, uno de ellos te dice que se va a la Plaça del rei a ver tocar a AMC en uno de los conciertos programados para las fiestas de la Mercé. Y ahí que me monto de paquete en su minimoto y nos bajamos para el centro donde respiré la intensidad de la banda en directo y lloré de placer ante el gozo que ese abstracto lenguaje es capaz de transmitir.

Deseo que alguien más en este mundo pueda entender mínimamente de lo que hablo, dada la incapacidad congénita del ser humano de expresar aquello que sentimos. Si no podemos asegurar que otra persona vea las hojas de color verde como las vemos nosotros -puede que para la otra persona el verde lo vea azul o naranja, aunque todos lo identifiquemos como verde- ¿Como vamos a identificar sentimientos tan vagamente caracterizados?

… O quizás lo que necesite es aprender a escribir.

Tras un duro fin de semana en el restaurante, aunque no sin ciertas satisfacciones, resuenan aún las palabras de un amigo ayer en la piscina que decía algo así como que “la democracia no es un sistema perfecto, pero es el menos imperfecto de los sistemas”. Y ciertamente, el poder del pueblo o de la mayoría, parece “en teoría” un sistema eficiente.

Eficiente, porque sin duda dista mucho de ser infalible ¡Damos por supuesto que todos los miembros de dicha comunidad son capaces de tomar decisiones, objetivas, meditadas! ¿Como podemos ser tan ingenuos? No quisiera pecar de elitista. No podría imaginar nada mejor que una sociedad lo suficientemente dotada como para que todos -o al menos la mayoría de- sus miembros fuesen capaces de tomar decisiones con la dedicación que tales se merecen. Mas he de reconocer que los días no son tan largos como para dedicar la mayor parte del tiempo a trabajar y disponer de tiempo para pensar en cómo construir el futuro de la sociedad, por lo que  irremediablemente nos vemos abocados al ocio (“Ya se encargarán de esas otras cuestiones los políticos”).

De hecho, damos por perdida la posibilidad de eligir lo mejor o lo que más nos conviene a cambio de lo que sustenta una mayoría. De esa manera justificamos su eficiencia: no importa si la decisión es acertada o errada, la ratifica la mayoría y eso es suficiente. No podemos quejarnos de la decisión ya que sería ir en contra de “nuestra” propia decisión y esas contradicciones nos incomodan. En la vida, en muchas ocasiones debemos de tomar decisiones sin apenas valorarlas y atenernos a las consecuencias, pero como el tiempo pasa inexorablemente y convierte tal decisión en irrevocable, de poco nos sirve lamentarnos. Si al menos aprendiéramos…. pero tampoco. Y para colmo nos da vergüenza reconocer que nos hemos equivocado. En fin… que nos quedamos como al principio. Y a mi me pilla en la piscina, con el vaso de mojito en la mano y pensando como explicar todos estos flashes desordenados que pasan por mi cabeza y conseguir que el esfuerzo no sea en vano.

Bansky

Banksy es el paradigma del agitador de conciencias urbano y como tal, me atrae irremediablemente. Arte sin fronteras. Ni estilos. El DJ Shadow de las artes plásticas. Provocador como "El roto", pero Inglés.

Otra cuestión sería explicarles que para que tales decisiones tuviesen validez alguna habrían de tomarse “en libertad”. Mmmmm…

… “en libertad”

(Se queda resonando la frase en mi cabeza como en la de Homer se quedaba la frase del señor Burns: “seguro dental”… “seguro dental”…)

07_11_30_elroto_elpais

“La esencia de la democracia es que el gobierno tiene que tomar en cuenta lo que el pueblo quiere y no quiere. No hay ningún mecanismo eficaz para hacerlo: el gobierno representativo no es muy eficaz. A veces funcionan mejor la prensa o los movimientos directos.”

Eric Hobsbawm