No se porqué, pero me rondaba estos días en la cabeza el nombre de Neil Finn. O quizás mi subconsciente quedó impregnado en algún momento, porque días más tarde me leen un artículo del diario donde hablan del nuevo disco de Crowed House… y ya no se que fue antes…
Había escuchado en su día el primer disco “Try whistling this”. Por aquel entonces -y ahora me pregunto el porqué de esa necesidad tan humana de catalogar, de clasificar- aparecía cercano a las etiquetas de “trip hop” y no me dejó un profundo recuerdo, aunque parecía tener algo que… en realidad no encontré y no me enganchó.
Pero la escucha de su segundo disco “One nil” me está dando ya varias noches de placer. Anoche fue la noche -y la resaca duró hasta hoy al mediodía- de “La ritournelle” de Sebastien Tellier, pero esta noche he vuelto a repetir a Neil Finn y escribo esto por si alguien, por casualidad, buscando a alguien que busca ser escuchado a las 2:34 de la madrugada, cayese por estas líneas y desease saber la razón que me impulsa a escribir toda esta sarta de salchichas.


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