¿Otro blog? ¡Que pereza! ¿Que hace un tipo como yo que siempre había renunciado de las letras, escribiendo en una web esperando que alguien le lea y se sienta en cierta manera contactado, comunicado?

Dejémoslo pues en una pizarra donde poder expresar mis inquietudes de cada momento a aquella gente que me rodea y que le pueda interesar. El objetivo no es otro que un mero ejercicio. En los últimos años he descubierto gracias a mi trabajo el poder de la escritura frente a la palabra hablada. El encontrar la mejor forma de expresar una idea o explicar un proceso que pueda entender un interlocutor, al cual no conoces. Me he dado cuenta del esfuerzo que supone para alguien sin práctica. Alguien que eligió ciencias para evitar la redacción y la lectura pero que desea encontrarse más a menudo en el término medio.

¿Temas? ¿Categorías? Quizá termine siendo un tanto disperso. Dicen que quien mucho abarca, poco aprieta y en ese punto siempre me encuentro yo. Me gustaría ser especialista en todo, pero siempre termino siendo un mediocre en todo. Miro a mis héroes, de los que todo he aprendido e intento imitarlos para terminar siendo, con mucho, el tuerto en el reino de los ciegos.

De entre todo este batiburrillo torpemente redactado -odiaba hacer redacciones de pequeño cuando iba al cole ¡Y bien que lo lamento ahora!- espero poder aportar luz alguna al navegante despistado o eventual. Pido disculpas por adelantado por lo pesado que voy a ser con los ejemplos y las metáforas -en especial los ejemplos de coches- y por mis continuas anotaciones al margen, entre paréntesis y rayas -fruto quizá de mi esquizofrenia incipiente-.

Spotify: Un sueño que tenía claramente apuntado desde hace muchos años y que ahora entiendo que no se trataba de un impedimento tecnológico sino económico (Querido Sancho, con las discográficas hemos topado). Deseaba no acumular más música -la industria tiene una base cimentada a base de los muchos ladrillos que hemos aportado mi hermano y yo comprando música durante muchos años. Discos de los que nos cansábamos pronto dada la cantidad ingente de música que devorábamos y que llenaban más espacio del que deseaba nuestra madre en el salón- y poder disfrutar de una tarifa plana de música a la que acceder de forma instantánea y con total ubicuidad. ¿Para que acumular conservas cuando tienes los alimentos al alcance de la mano? ¿Quien iba a ir a por agua a la fuente una vez que tenías un grifo en casa? La gente de Spotify pasará a la historia por haber conciliado a la industria discográfica para cambiar el negocio y de paso nuestras vidas, como en su día hizo el disco de vinilo y la casete e incluso antes, la radio.